Además

+columna+ Simple ++ Twenty Something Angst


Escribo esta columna mientras escucho “Blood”, el nuevo disco de Lianne La Havas, una chica londinense de descendencia jamaiquina, una delicia y que si tienen 45 minutos libres, les gusta el soul o quieren escuchar algo suave y aterciopelado tengan la confianza que la morra sabe lo que hace.

Esta semana llegaban a mi cabeza unas preguntas sobre la complejidad de envejecer y las situaciones que parecen llevarte a tomar decisiones de manera circunstancial, dejando de lado el deseo verdadero. O sea, ¿de verdad estoy haciendo lo que quiero? y también, ¿qué estoy haciendo con mi tiempo libre para lograr lo que realmente deseo?

Me quedé pensando en lo que hago en mi trabajo y que de cierta manera se alinea a mis ambiciones, quisiera ser Director o Cinematógrafo pero ahora trabajo en una agencia de publicidad digital y me toca armar varios videos para pitches y contenido on going. También está la parte de agencia donde toca cotizar con varias productoras. Veo ese aspecto como una ventaja, pues me permite conocer a diversas criaturas de ese medio tan increíble; el problema está en el tiempo que consume un trabajo que requiere toda tu atención, en el que entras a las 9, 9:30 de la mañana y en un buen día sales a las seis de la tarde. Pero en realidad al menos tres días de la semana llegas a tu casa después de las 8.

El paso complicado viene en hacer lo que uno desea. Antes de llegar a este trabajo me dedicaba a la producción audiovisual de bajo presupuesto (comerciales de gobierno, cruz roja y DIF), ahora me encuentro en un medio que pensé conocía pero que en realidad no tenía idea de la complejidad que hay detrás de todo el contenido que vemos todos los días en la red, desde blogs y revistas electrónicas onda Buzzfeed, Mashable o inclusive Zite hasta las redes sociales como pueden ser Facebook, Twitter o Snapchat. 

Una vez superado el rush y teniendo un momento de respiro miré al horizonte y me di cuenta del camino que aún me falta por recorrer y que lo importante es no perder la visión. Además de mi trabajo sigo haciendo freelance haciendo la fotografía para cortos animados, escribiendo, leyendo y haciendo algo de música; todas esas cosas de las que me enamoré en mi adolescencia y en mis early twenties.

Me parece importante que dejemos de ser holgazanes y en vez de prender la tele y abrir Netflix o Popcorn Time para ver alguna serie o película, aprovechemos el tiempo libre y lo invirtamos en acciones que puedan convertise en algo de provecho para nosotros. Dejemos de ser zombies evangelizados por la televisión o el internet y en vez de vivir a través de ellos seamos nosotros quienes hagamos las cosas. 

Me gusta pensar que soy esa persona que quisiera conocer. No ser la persona que sólo sueña, si no que también hace y eso sólo se puede lograr con trabajo. Es una mentalidad muy workaholic, pero carajo, si te gusta ir a conciertos, ¿por qué no escribir reseñas de conciertos y poder empezar a conseguir boletos gratis? ¿por qué si te gusta hacer ejercicio no intentas conseguir patrocinio de algún gimnasio y hacer que ellos paguen las carreras, maratones, iron mans o triatlones a los que te inscribes? La pregunta filosófica por excelencia ¿por qué? Y volverla un ¿por qué no? 

Vivimos en la época de las superespecialidades con tanta gente que no necesariamente debe ser la mejor persona para lograr hacer lo que realmente le apasiona. Hay que dejar ese sillón, esa computadora, esa televisión, esa hueva y empezar a hacer cosas que signifiquen algo para uno. Nacemos y morimos, todo lo que pasa en medio depende de uno. Prefiero tener una historia propia que contar la de alguien más.

@Alfarodelaluz
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